Aunque el ser humano siga contaminando a la mama yaku, ella nos sigue alimentando y calmando la sed de nuestros espiritus, nos limpia las tristezas y regocija el alma. Gracias a ella, se vislumbra la belleza de los colores que cobijan nuestros amaneceres, recordandonos que tenemos vida... y tú... Que haces por ella?
domingo, 19 de julio de 2009
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